miércoles, 13 de enero de 2010

Lo que pensé, lo escribí

El día de ayer, salí con Tamara, mi inseparable compañera de carrera, con la Barbi, otra compañera, y una pareja de amigos, a los que llamaré X1 y X2. X1 corresponde a un amigo mio, muy cercano, y X2 su pololo. Por lo tanto: X1 + X2 = GAY. Se entiende, verdad? Al analizarlos, me dio una mezcla de sentimientos: entre envidia por que estuvieran juntos y repulsion al estar en pareja.

Es ahi donde mi cerebrito trabaja: ¿Por qué estoy solo?.

En realidad ya se la respuesta: No tengo la intención de buscar a nadie en este momento. Claro que sería fabuloso tener a una persona con quién contar y esas cosas, pero creo que en este momento, debo estar solo. Además, debemos agregar que a veces no es "tan" lindo estar con alguien. Ahora procedo a detallar las razones de por que a veces es mejor estar solo que mal acompañado:

1.- Los pelmazos: Se aparecen justo cuando estas a punto de desesperarte, o ya estas desesperado. Por unos minutos de timido coqueteo, te arruinan toda la semana.

2.- El amor de verano: Imagine usted, sale de vacaciones pololeando, y en la playa justo te encuentras con la mujer o el hombre mas rico, y se da la coincidencia de que quiere contigo... ¿Qué haces tu, si tienes al pololo o polola anclado al lado tuyo tomando sol?

3.- Las ganas de salir solo: Que haces si quieres salir con tus amig@s un dia en la tarde, y simplemente no puedes por que tendras acompañamiento indeseado o por que tus amigos odian a tu pareja. (suele suceder). Dejas a tu pololi en la casa? Sales sin permiso? Hum.

Me puse a pensar en las parejas. Claro, ese aspecto es negativo. Pero hay aspectos positivos: compañia, amor, sexo (y ojala de calidad), paseos a la orilla de la playa.

Entonces, que es mejor: ¿estar en pareja o estar solo? Con ese pensamiento me acoste...

Pero hoy, al abrir mis ojos esta mañana, despues de despertar por la musica a todo volumen de mi vecina, me puse a pensar en que:

1.- No me carga tanto Américo como creía que me cargaba

2.- Yo también quiero un equipo de música igual de potente que ese

3.- ¿Por qué estoy aún soltero, si en mi facebook tengo a mas de 400 personas que no conozco? ¿Como será posible que ninguna me atraiga lo suficiente?

Mire mi facebook, ojié todo lo que habia para mirar, y descubri que habia gente muy linda... muy sexy o personas que reflejaban simpatia. Pero ninguna atracción.

Ahi vi que quizá, yo soy el problema. Quizás me estoy volviendo asexuado, no lo sé. Maldije a mis ex parejas por haber sido tan mierdas conmigo y habeme dejado sin ganas de volver a creer en el amor.

Borré a todos mis contactos de Facebook, solo dejando a mis amigos y conocidos, y le pegué a un peluche que me regalo uno de mis ex. Si hubiese podido patear el computador lo hubiese hecho, no por estar triste, enojado o euforico; más bien de picado por no poder ser como mis amigos X1 y X2, que son casi felices. Casi, por que nadie nunca es enteramente feliz... ¿o Si?

domingo, 13 de diciembre de 2009

Y sé que volveré a estar bien

Hoy me desperté tarde. Había un calor insoportable. Mi amigo me miraba despertar. ¡Estás chascón! me dijo con su voz musical. Me pare y fui directo al baño. Mi cara demostraba lo que sentía en ese mismisimo momento: pelo chascón, piel entreseca, ojos rojos. Y el iris del ojo más verde que nunca. Dicen que mis ojos se ven verdes cada vez que están tristes. O quizá solo fue el hecho de que al llorar y al ponerse rojos, hacen combinación con el verdor del iris. Tomé agua y lavé mi rostro. Sequé mi rostro y miré el espejo otra vez. Se veía igual de mierda que sin ser lavado. Me peiné con la mano, tratando de bajar el pelo que a esas alturas estaba incorregiblemente rebelde. Volví a mirar mi cara. Seguía igual de mierda. Caminé a la pieza y tomé mi mochila: otro amigo estaba durmiendo aún. Lo envidié. Me despedí y salí de la casa. El sol estaba en mi cabeza, fuerte, "picando", como diría una tía. El calor era un burla en ese momento: nunca había tenido tanto frio a pesar de estar sudando. Un mar de gente sale de la nada. Votantes, me dije. Todos los electores salian de los locales de votación despues de sufragar. Y se venían encima mío. Caminaba contra la corriente, y eso no lo había entendido. Toda mi vida he estado contra la corriente. Fue raro sentirlo por primera vez, tan real, tan tangible. Subí a un bus y me queé parado en el pasillo mirando por la ventana, mientras una suave brisa entraba por la ventana y daba directo a mi cara. Tuve ganas de lanzarme por esas ventanas y salir volando como una hoja que cae al piso. El viaje se hizo monotono. Las imagenes y las voces se mezclaban en mi mente. Sin darme cuenta llegué a mi casa, abri la puerta y salió mi perro a recibirme. Hola pequeño, ¿estás solo? le dije. El sólo movió la cola mientras me langüetiaba. Me senté en el sillón mientras me sujetaba la cabeza con las manos. No estaba pensando en nada. Solo necesitaba oir mi respiración. Ya no estaba agitada. Era lenta, angustiante, casi ahogada. No sé cuanto tiempo estuve así. Me saqué las zapatillas, y caminé a poner música. Entre al baño, me desnudé y me dejé caer en la ducha. El agua fria caía por mi pelo, recorría mi espalda, mis piernas. Sentí la conexión natural que el hombre tiene por el agua fria. Era como una caricia suave, que aplacaba lo que sentía, las cosas que se repetían en mi cabeza. Recordé su cara al mirarme, ese dolor que me provocaron sus palabras. Nunca pensé llorar por alguna persona. Y ahí estaba yo, llorando bajo la ducha, donde mis lagrimas se mezclaban con las infinitas gotas de agua que caían en mi rostro. Mis piernas parecian no soportar ya el peso de mi cuerpo y del dolor que ahora traigo conmigo. Caí al piso, de rodillas, abrazandome, mientras el agua seguia cayendo de la ducha y se mezclaba con todas las penas y dolores que ahora, iban saliendo, cayendo y yendose, al igual que las gotas de agua.

martes, 1 de diciembre de 2009

Trenes

¡Qué pasen los trenes por mi cerebro abierto!
Que corran, que pasen fugaces
Que aplasten la nota incomoda de mi inconciente
el verbo cautivo de la boca salada
el verbo de la lengua rota y sangrante.

¡Qué pasen los trenes por mi cerebro abierto!
Que rompan con fuerza las ataduras de mis pensamientos
Que abran mi mente descontrolada y absurda
Que caigan rayos delirantes en mis ojos tristes.

¡Qué pasen los trenes por mi cerebro abierto!
Que brote con fuerza la bilis de las emociones inconexas
de los susurros aterrantes y de la piel sucia .

¡Qué pasen los trenes por mi cerebro abierto!
Que derriben las conciencias colectivas de mi mundo interno
Que desarmen la teocracia de mis letras y mis coplas
y que por fin arranquen la palabra de mi boca

¡Qué pasen los trenes por mi cerebro abierto!

lunes, 19 de octubre de 2009

Espejo

Mi rostro me mira a lo lejos.
¿Soy un reflejo?

Me estoy mirando en un espejo.

¿Que veo en el espejo?
Seré realmente yo
¿Ese es mi rostro?

Me estoy mirando en un espejo.

Encerrado en mi mundo
Deje correr sin querer el tiempo
Ahora me mira fijo
Alguien que no soy yo,
pero que sé, es mi reflejo

Me estoy mirando en un espejo

viernes, 16 de octubre de 2009

Conciencia

Quiero perder la conciencia. Quedar botado en la hierba, divagando. Me matan por amar a la ardiente poesía, la ardiente prosa. Estoy condenado a morir amando a una ilusión absurda. Poesía. Como vivir sin ti. Juzgado. Vivir siempre juzgado, loco, enfermizamente, perdidamente, rotundamente loco. Involucrado con una prostituta, que se deja amar por quien la desee. Quiero que mi conciencia se vaya, escape. Quiero tomar con mis manos a la prostituta, a mi prostituta, y ahogarla, desgarrarla. Pero mi conciencia no me deja mas salida que amarla, desearla, vivirla; y se que es mi condena más dulce, la más suave, la más pura. Y me prostituyo también. Soy peor que la fogosa poesía. Soy la Gran Ramera de mi lápiz, de mi cuaderno, de mi diario, de mi corazón y mi conciencia. Prostituta. Eso soy. Y se me señala al caminar. Me escupen. Se ríen. Lanzan fuego a mis ojos con los suyos. En una sola mirada me asesinan, me acuchillan hasta saciarse. ¡Como me gustaría hacer el amor frente a sus ojos acuchillantes! Dejarlos ver mi placer, mi cuerpo amancebado, desgarrado por cada beso. Y ver sus rostros de jueces hipócritas. Dejarlos ver mi cerebro, mis piernas, mis muslos deseosos de placer carnal, mis labios rojos de pecado, mi sudada espalda acariciada por la prostituta poesía. No dejarían de odiarme, castigarme, criticarme, juzgarme, desgarrarme ni matarme. Pero al menos yo la tengo a ella, una dama fácil, y ella a mí, la Gran Ramera, que la ama, admira, desea, disfruta. Quiero perder la conciencia y volver a enamorarme enfermizamente, perdidamente, rotundamente de la mujer-hombre llamada poesía.